Eclosión puntual

Tiempo muy cambiante esta última semana donde nos hemos encontrado días primaverales magníficos sin pizca de aire, como con otros tormentosos amenazantes de lluvia y mucho viento. En esta ocasión la jornada trascurrió en una situación casi a mitad de camino entre ambos, con un día nuboso al principio con bastante calima y con ligero aire pero sin posibilidad de lluvia.

Tras la jornada anterior mis expectativas eran altas, pese a cambiar de río, ya que el caudal era algo más alto y podría hacer que los peces grandes se movieran más, pero no fue así. Me costó horrores conseguir la primera captura, a parte que las tiradas para ninfa era cuatro contadas, parecía que la actividad era absolutamente inexistente. De hecho insistí bastante en cada una de esas posturas para conseguir el primer pez y revolcar otro.

Tras casi tres horas de insistir volví sobre mis pasos hacia el coche pescando de nuevo esas zonas propicias con un resultado similar: una revolcada, una muy muy buena que se me soltó por falta de decisión y otra más a la mano. Comían muy recelosas.

Sobre las 13:30 me senté en la orillas de la tabla junto al coche y no había dado el primer mordisco al bocadillo cuando ya vi como se cebaban un par de truchas, la temperatura se notaba más alta y las nubes iban dejando espacio a los rayos del sol. En cuanto al río, las tablas tenían bastante tiro pero al ser tan anchas parece que el nivel se amortigua un poco y permite pescarlas de forma más o menos cómoda. La aparición de bétidos de la época y alguna que otra mosca mayor, Ecdyonurus probablemente, hizo que algunas truchas se posicionaran, sin embargo, comían de forma muy aleatoria igual que el día anterior.

Me comí el bocadillo a velocidad récord y preparé la caña de seca. La opción inicial fue una oliva montada en parachute en un 16 para verla correctamente. La tabla era movida y costaba un poco ver las cebadas pero alguna se detectaba de vez en cuando, pocas eso sí. No conseguía resultados, parece que la mosca no bajaba nunca cómo y por donde ellas querían hasta que, de repente, una que se acaba de cebar cogía la mosca de forma franca para mi inmensa alegría.

Seguí intentándolo con la oliva en parachute pero ya era una pesca casi al agua. Lance sobre cebada un par de veces más pero nada, así que opté por una efemerita en CDC y dubbing 400 con la que pude capturar otras dos de esas valientes que se cebaban pero solo una quiso posar para la foto. 

Poco más dio de si la eclosión, rápidamente dejó de aparecer mosca y pescar al agua en estas inmensas tablas es tarea absurda. Tenía la opción de pescar otro rato a ninfa pero sin actividad es una pesca un tanto aburrida así que decidí recoger los bártulos y aprovechar lo que quedaba de tarde en otros menesteres. Veremos como evolucionan los ríos y la actividad estos próximos días pero, de momento, estoy viendo más mosca por el río de lo que sinceramente esperaba.


— ATENCIÓN: El artículo pertenece al BLOG de «Fly Spirit Blog» —


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